Y cuando las cosas van mal, ¡debes sonreír!
Date cuenta de una cosa... A partir de ahora, solo puedes ir hacia arriba.
Necesitas ese pequeño empujón que da tu sonrisa a la vida, para salir de ese agujero que parece no tener fondo. Para ser feliz y disfrutar cada milésima de segundo en la que tu boca hace ese precioso gesto, porque no quieres que nada lo estropee de nuevo.
Lo único que quieres es que te mire, con la sinceridad en sus ojos y te diga, como sólo él sabe que te quiere, y que te quiere sólo para él. Porque gracias a esto, ese fallo, esa caída, ese día, se va. O por lo menos queda un poco más alejado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario