lunes, 26 de noviembre de 2012

Imprevisible.

+ De verdad ¿te importo?
- ¿Por qué me preguntas eso?
+ No se… me haces dudar.
- ¿Qué es lo que te hace dudar?
+Tú.
- Explícate.
+ Haber… tienes unos cambios demasiado imprevisibles. Un día estas en lo mas alto, da gusto hablar contigo y en cambio al siguiente no hay quien te trate.
- No se que decirte… como tú dices serán días.
+ Y ahí tienes otra. Nunca sabes nada… prefieres guardártelo, por si acaso. ¿Cierto?
- Tía ¿a que viene todo esto ahora?
+ Viene a que muchas veces tus actos no son consecuencia de tus palabras y en otras muy distintas haces gala de tu orgullo. Y yo no tengo la capacidad de adivinar como estas hoy, ni como estarás mañana.
- No quiero hablar de esto, no es el momento.
+ Nunca es el momento para ti. Siempre hay cosas más importantes.
- Igual es porque no tiene sentido hablar de esto, creo yo…
+ Que no tiene sentido… ¿O tienes miedo?
- Simplemente no me apetece remover el pasado.
+ Y a mi no me apetecen muchas cosas. No me apetece que el pasado me siga atormentando pero me tengo que enfrentar a ello, no hay mas remedio. Tú sin embargo no quieres complicarte la vida. Claro que no… todo tiene que ser perfecto, como te gusta, lo demás no importa. Pues te digo que la vida no es así y te vas a encontrar con múltiples problemas. Si huyes y no los enfrentas, ¿que va a ser de ti luego?
Las cosas no son blancas o negras y sobre todo no son como tú quieres que sean.
- Y ahora te me pones filosófica…
+ Solo quiero ayudarte, igual que tú a mi. Solo que tú no crees necesitarla tanto como yo pero a pesar de eso te entiendo.
- Ayudarme tú a mí… ¿a que? No sabes nada enserio…
+ Dejémoslo aquí. Solo decirte que me enorgullece todo lo que he conseguido de ti, todo lo que he ganado, aprendido, valorado… pero todavía queda muchísimo, no he acabado.
Ahí dentro queda mucho por sacar… no me prives de ello.

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