jueves, 1 de noviembre de 2012

Después de un tiempo...

...aprenderás que compañía no siempre significa seguridad, que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas...


Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño. Aceptarás también que incluso las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas, ya que hablar ayuda a aliviar los dolores del alma…
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida...
Las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida... ya que los buenos amigos son la familia
que nos permitimos elegir. 
Te darás cuenta de que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o nada, sólo por el placer de disfrutar de su compañía... Seguro que muchas veces te tomas a la ligera a las personas que más te importan, cosa que te acaba pasando factura.


Sabrás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán a ti y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados. Por ello sabrás asimilar que la paciencia requiere mucha práctica y que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Todo esto, con el tiempo, poco a poco irá formando parte de ti.

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