jueves, 15 de noviembre de 2012

Algo maravilloso


- Ven conmigo, te quiero enseñar algo maravilloso.
+ Pero, ¿A dónde? ¡No corras!
- Anda, deja de quejarte y corre.
- Ya hemos llegado. ¿Te gusta?
+ Mmm… no lo entiendo. Estamos en la azotea de un edificio,
en la del más alto de todo el pueblo. Y sólo se ven casas y edificios. Yo no veo nada maravilloso.
- Pues yo si chico.
+ Venga friki, ¿Qué ves tan maravilloso?
- Pues es muy fácil, mira hacia tu derecha, en esa cuesta,
que se ve a lo lejos, al lado de ese gran edificio blanco con esas famosas escaleras, fue donde nuestros labios se encontraron por primera vez. ¿Te acuerdas? Ahora, gira un poco más, ahí en ese portal fue donde nos guarecimos de la lluvia aquella noche
y espera en ese de ahí detrás también. Si miras al fondo, ves esas escaleritas, en ellas vivimos una pequeña despedida de 3 días creo recordar.
+ Si si...
- No te rías tonto!
- Ahora, date la vuelta, que me dices de ese portal de aquella cuesta ese conduce a tantísimos momentos cada uno más impresionante que el anterior. Seguro que ves los agujeritos de aquella pared de allí y lo que dirían si pudieran hablar…
Te he reservado la mejor vista para el final mira ahí, es ese pequeño paraje donde se para el tiempo, ese lugar mágico el que guarda los mayores recuerdos, encantador…
el sitio de siempre, el banco de siempre, la hora de siempre.
Es sencillamente perfecto, el sonido del agua, las hojas, los niños… detalles que van desapareciendo en el tiempo pero no
te preocupes los llevaré siempre conmigo. Mira otra vez para la derecha, donde la iglesia o aquel portal de la esquina.
Y allí al lado del río… Ahora gírate,
+ Me estás mareando,
- Calla. ¿Ves ese parque? Ese parque todavía no tiene nada que ver con nosotros. Pero algún día volveremos aquí los dos juntos, ya viejos, ha echarle de comer a las palomas. ¿Ves?
Rancio, ya te decía yo, que desde este lugar se veían cosas maravillosas...

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